Carla – Coordinadora de Innovación y Marketing

Para caminar la ruta de la docencia se requieren ciertas habilidades que se desarrollan afortunadamente en el trayecto de la preparación académica y directamente en el ambiente escolar, pero, desde mi humilde punto de vista, el secreto para ser docente es sentirlos propios, sí, a cada uno, a todos, a los más jóvenes y los más grandes…sentir a los estudiantes como células de tu ser y entender que a través de ellos la humanidad trasciende, que son parte fundamental y que será gracias a ellos que escribamos nuevos capítulos para la historia humana…o no…

Entonces resulta sencillo empeñarse en trabajar, investigar y desarrollar contenidos, estrategias y herramientas que les permitan crecer libres, responsables y que sus acciones de vida demuestren amor por sus congéneres y por su entorno.

Mi labor frente, en y detrás de un grupo es y será procurar el ambiente propicio para su desarrollo intelectual y personal, dónde su ingenio, creatividad y razonamiento crítico tenga cabida como algo habitual.

El LiM es, haciendo una comparación un tanto literaria, un huerto, dónde al crecer los frutos, también crecen los hortelanos y es reconfortante ver la amplia diversidad de tamaños, formas y tiempos que toman nuestros frutos.

Tengo la fortuna de trabajar en el LiM y a título personal, puedo decir con toda franqueza que exige un alto compromiso en todos los aspectos, pero la familia y los resultados, son los premios de vida que nos llevamos en el corazón y en el alma.

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